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Opinión - 09.04.2020

Espacio inesperado

La posición de los grupos sobre la prórroga de la alarma está dejando al descubierto los verdaderos perfiles del actual mapa parlamentario

El Congreso autorizará hoy, previsiblemente, la segunda prórroga del estado de alarma, cuya razón salta a la vista: diariamente se diagnostican nuevos contagios, aunque el ritmo podría estar ralentizándose, como el número de fallecidos. El confinamiento, pues, está resultando eficaz para evitar el colapso del sistema sanitario y permitir a los abnegados equipos médicos rebajar la tensión y elevar la eficacia.

Estas realidades deberían bastar para que la totalidad de los grupos políticos respaldaran la prórroga del estado de alarma, y, sin embargo, algunos de ellos han anunciado que no lo harán. La ultraderecha de Vox, alegando su rechazo a un Gobierno que en su día declaró ilegítimo, y que ahora, dando curso a un descarnado oportunismo, propone sustituir por otro de unidad entre el PSOE y el PP, además del mismo Vox, por supuesto. Las fuerzas independentistas, por su parte, no contemplan el voto negativo, pero sí reafirmarse en la abstención. Con ocasión de la primera prórroga intentaron justificarla mediante la contradicción de reclamar medidas más drásticas y al mismo tiempo no facilitar el instrumento legal para aplicarlas. En este nuevo pleno, la excusa es, sencillamente, indescifrable.

La posición de los grupos sobre la prórroga está dejando inesperadamente al descubierto los verdaderos perfiles del actual mapa parlamentario, ocultos hasta hace poco por la algarabía de la crispación. La línea de fondo que separa a unos partidos de otros no pasa tanto por sus programas como por la elección de sus prioridades ante una emergencia donde lo que está en juego es la vida y la salud de los ciudadanos. Para Vox y para las fuerzas independentistas que representa Quim Torra esa elección no admite réplica: antes que la emergencia están sus programas, y antes que el objetivo común de controlar la pandemia, el de hacer avanzar los suyos propios.

El desmarque parlamentario de unas fuerzas que solo son antagónicas porque levantan la bandera de una nación diferente permite distinguir, en sentido contrario, un amplio espacio político desde el que hacer frente a la pandemia. Es en el interior de este espacio, hoy más nítido que antes, donde puede fraguar la confianza política imprescindible para dejar atrás la pesadilla, tanto desde el punto de vista sanitario como, también, económico. Los partidos que se han manifestado a favor de prorrogar la alarma lo hacen, sin duda, porque suscriben que la prioridad es la salud de los ciudadanos. Pero también porque comparten la confianza en el instrumento, una Constitución que, entre las muchas pruebas que ha superado con éxito durante su vigencia, tarde o temprano podrá exhibir también la erradicación de esta pandemia.

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