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Internacional/Mundo - 21.06.2019

Mariam Mecky: «La primavera árabe abrió el camino a muchas movilizaciones»

Investigadora feminista egipcia que está especializada en estudios de género en su país

Mariam Mecky (El Cairo, 1992) es una investigadora y feminista egipcia especializada en cuestiones de género y política en su país y en Oriente Próximo. Como experta en movimientos sociales, ha participado en Barcelona en la conferencia anual de EuroMeSCo, una red de centros de investigación en política y seguridad en el Mediterráneo y ha atendido a EL PERIÓDICO para explicar cómo han evolucionado los derechos de las mujeres en su país desde la ya lejana primavera árabe del 2011.

-¿En qué estado se encuentran los derechos de la mujer hoy en día en Egipto?

-Es una pregunta muy compleja porque de 10 años a esta parte ha habido algo de mejora, pero también pasos atrás. En los últimos 10-20 años se han aprobado leyes que realmente están ayudando a las mujeres: el acoso sexual ha sido penalizado (2013), la mutilación genital femenina también (2008). Además, el actual Parlamento cuenta con la mayor cuota de mujeres diputadas. No obstante, en estos 10 años nos hemos topado con muchos obstáculos. Queda mucho por recorrer en violencia de género, ya que la violencia doméstica no está penalizada, y en igualdad.

-La primavera árabe abrió una ventana de libertad, pero se cerró bruscamente ¿Qué supuso para los derechos de la mujer?

-Es verdad que teníamos muchas esperanzas y sueños que fueron inmediatamente aplastados, pero creo que a pesar de ello la revolución del 2011 abrió el camino para muchas movilizaciones. Por ejemplo, el acoso sexual no hubiera sido penalizado. También provocó muchas transformaciones, cambió la conciencia política y social de mucha gente, incluso de mujeres y grupos feministas. Diez años antes, el acoso sexual era ignorado en el discurso oficial, como si no existiera, como si fueran casos aislados. Ahora no hay en absoluto negación sobre ello. Hay unidades antiacoso sexual. Pero no es definitivamente lo que esperábamos, todavía quedan cosas por hacer para animar a las mujeres a denunciar, para formar a las personas que les atienden, para que sepan cómo las pueden ayudar. En general, los movimientos de las mujeres están empujando y empujando para provocar más cambios, a pesar de las regresiones.

La mutilación genital femenina fue penalizada en el 2008, pero el 80% de las mujeres todavía la sufren”

-¿La religión supone una barrera?

-Yo creo que es un problema más social, porque tienen las mismas dificultades las mujeres cristianas que las musulmanas. Lo que normalmente se percibe como problemas religiosos son en realidad problemas sociales, aunque también es verdad que las instituciones religiosas no ayudan. Sin embargo se están tomando algunas medidas. Hace un año, Al Azhar, la institución suní más importante de Egipto, publicó un comunicado condenando el acoso sexual y por primera vez explícitamente no culpó a las víctimas. Normalmente el argumento es que no vas apropiadamente vestida y por lo tanto te lo mereces, y Al Azhar dijo que la vestimenta de una mujer no da derecho a violarla. Esto supuso un paso adelante.

-Según un sondeo de la Fundación Thomson Reuters correspondiente al año 2017, El Cairo era la ciudad más peligrosa del mundo para las mujeres. Un estudio de Naciones Unidas del 2013 apuntaba que el 99% de las mujeres y niñas eran objeto de acoso sexual ¿Sigue siendo este uno de los problemas más importantes para las mujeres egipcias?

-Sí, todavía lo es, porque aunque ha habido progresos a nivel legal, todavía queda mucho por hacer. Las estadísticas, tanto oficiales como no oficiales, concluyen que es un problema muy extendido, especialmente en El Cairo. En este momento hay muchos casos denunciados y en algunos de ellos los acosadores van a la cárcel, pero aún hay muchas dificultades. Una de ellas es a la hora de poner la denuncia. En algunos casos, si la policía facilita el trámite, es muy fácil. Pero en otros casos esto no sucede, lo que significa que dependes de la persona que tienes delante, de su visión subjetiva.

-Cuando el acoso sexual se produce en plena calle, ¿las mujeres acosadas cuentan con la ayuda del resto de viandantes?

-Depende del contexto. Después de la revolución del 2011, grupos de personas intentaban proteger a las mujeres porque una de las cosas que colocó el acoso sexual en el debate mediático fueron las protestas y manifestaciones que se llevaron a cabo. Se proyectó que era un problema sistemático y que se debía ayudar a las mujeres. Pero en general, depende de los presentes si hay que intervenir o no. Depende de su punto de vista. Desafortunadamente, en muchas ocasiones se culpa a la víctima o, en el mejor escenario, se considera que el acosador se ha equivocado pero que es mejor dejarlo marchar, que para qué hay que molestarse en llamar a la policía. Uno de los problemas actuales es que se necesitan dos testigos para denunciar y mucha gente considera que los acosadores no tienen que ir a la cárcel porque no creen que hayan hecho nada malo.

«Las mujeres están empujando para cambiar Egipto a pesar de las regresiones»

-En España existe un grave problema con la violencia contra las mujeres. Este mes se ha alcanzado la cifra de 1.000 mujeres asesinadas desde el año 2003 ¿Existe alguna estadística similar en Egipto?

-No hay estadísticas sobre mujeres asesinadas, las únicas que hay son sobre violencia doméstica. Según la última encuesta general demográfica del Ministerio de Salud, publicada en el 2013 (se realiza cada 10 años), el 30% de las mujeres sufren violencia por parte de sus compañeros hombres. Aunque es un porcentaje muy elevado, hay que tener en cuenta que son mujeres denunciando ante una institución oficial, algo que es muy extraño porque generalmente la violencia doméstica es percibida como un asunto privado, doméstico. Además, normalmente las mujeres solo denuncian cuando quieren divorciarse y suele ser en situaciones muy extremas. Un impedimento para denunciar es la vergüenza, que se une al de la culpa si tienen hijos porque están acusando al padre.

-Una de las maneras de empoderar a las mujeres es a través del trabajo remunerado y la política ¿Ha aumentado su presencia en estos dos ámbitos en los últimos años?

-En política, sí. En realidad, actualmente hay un récord de mujeres en el Gobierno, hay siete, y en el Parlamento son el 17-18% de los diputados. No es un gran porcentaje, pero sí comparado con el Parlamento anterior, cuando eran el 2,7%. Aunque, en mi opinión, lo importante no es solo cómo están representadas sino qué hacen por las mujeres. Y no están haciendo mucho. Respecto del mercado laboral, el paro femenino es más elevado que el masculino, aunque el problema del desempleo en Egipto es muy grave. Sin embargo, la pobreza impacta más en las mujeres porque son más vulnerables.

-¿Es difícil ser feminista en Egipto?

-Digamos que a la gente no le gustas si eres feminista. Eres vista como una ‘hater’ de hombres y no te toman en serio porque los problemas de género no son considerados relevantes. Una de las cosas que suponen un obstáculo es la opinión de que los problemas de género se deben de dejar para más adelante, que hay problemas más acuciantes ahora y que aquellos no son importantes, que solo afectan a un grupo. Y no, no es un grupo, porque las estructuras patriarcales afectan a todo el mundo, afectan a las mujeres en gran parte y a los hombre en menor grado, pero eso significa que son una prioridad, que no se pueden dejar de lado.

«Para denunciar acoso sexual se necesitan dos testigos y mucha gente opina que los agresores no están haciendo nada malo»

-¿Qué tipo de iniciativas se están llevando a cabo en estos momentos desde el movimiento feminista?

-Los grupos feministas y las oenegés son en general muy vibrantes. Están haciendo todo lo que pueden, muchas de ellas trabajan sobre el terreno, hacen loby y hay un grupo que está trabajando para presentar una moción en el Parlamento para penalizar la violencia doméstica. Otras están colaborando en universidades públicas para combatir el acoso sexual. Hay también un consejo nacional de mujeres que intenta traducir a leyes la estrategia contra la violencia de género. También están trabajando en la lucha contra la mutilación genital femenina, porque a pesar de que fue criminalizada en el 2008, el 80% de las mujeres la padecen. Todavía es muy común, sobre todo en las zonas rurales. A pesar de todas las limitaciones de la sociedad egipcia, la lucha feminista es muy vibrante.

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