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Internacional/Mundo - 14.03.2019

El belga Mischaël Modrikamen, el hombre de Bannon en Europa

El abogado y político de extrema derecha intenta desde hace nueve meses unir a populistas para lanzar la revolución trumpista en Europa

El último plan del tándem populista: lanzar el club soberanista bautizado como ‘The Movement’ quince días antes de las elecciones europeas de mayo

La francesa Marine Le Penel italiano Matteo Salvini y el húngaro Viktor Orbán se llevan los flases como referentes de la extrema derecha y del populismo en Europa. Pero es un abogado y político belga llamado Mischaël Modrikamen, presidente de una pequeña formación de derechas con un único escaño en el parlamento federal de Bélgica, quien lleva nueve meses intentando atraer y unir a los populistas alrededor del club que ha formado con el estratega que llevó a Trump a la Casa Blanca, Steve Bannon. Pese a este influyente padrino, ‘The Movement’ (El movimiento en inglés), tal y como ha sido bautizada esta especie de “internacional populista” que aspira a sumar a Vox e incluso al PP de Pablo Casado, no termina de despegar.

Modrikamen, admirador también de Winston Churchill, conoció a Bannon en julio durante una comida organizada por el euroescéptico británico Nigel Farage en Londres. Al exasesor de Trump le gustaron sus ideas y la sintonía fue automática. “Steve podía terminar mis frases y yo las suyas y decidimos avanzar con este club” de “populistas” que “no extremistas”, relata durante una entrevista con EL PERIÓDICO en su villa con piscina de una zona residencial de Bruselas, que sirve como cuartel general del Partido Popular que fundó en el 2009 y también como sede de ‘The Mouvement’. 

El lanzamiento estaba previsto en noviembre. Por problemas de agenda se retrasó a enero y después a marzo. El plan ahora es el primer o segundo fin de semana de mayo, quince días antes de unas elecciones europeas que podrían ser un espaldarazo para la causa populista. Si este aplazamiento es pura táctica para hacer coincidir el evento con la cita electoral, o resultado de la falta de apoyos, no lo dice. Tampoco precisa la lista de invitados ni con qué miembros cuenta el club en el que parecen estar de momento solo la Liga de Salvini, el ultraderechista Hermanos de Italia y el montenegrino Movimiento por el cambio

Suspicacias y retrasos

Admite que todo avanza más lento de lo esperado. “Estoy un poco frustrado pero no ha sido fácil porque ha habido muchos malentendidos. Somos líderes políticos y puede haber frustraciones, también envidias. No estoy aquí para ponerme al frente de nada sino para intentar que nuestra causa progrese”. Y su causa no es otra que intentar que el populismo avance en todo el mundo, no solo en Europa. Renacionalizar políticas y defender los Estados naciónluchar contra la globalizacióncontra el islam radical y un mayor control de fronteras para lograr “cambios drásticos” ante el “déficit democrático” que dice tiene la UE. Con una línea roja: no a partidos xenófobos y racistas como el húngaro Jobbik o el griego Amanecer dorado.

La iniciativa original incluía la creación de un centro de crisis, la contratación de una quincena de personas y ayudas directas a los partidos, algo prohibido por ley en muchos países europeos, que obligaron a Bannon y a su hombre en Europa a rebajar la ambición. Aún así no siente que hayan fracasado. “Lanzar un mensaje en Estados Unidos, a 300 millones de personas que hablan la misma lengua simplifica las cosas. Hacerlo en Europa con 28 Estados miembros, y lenguas y sensibilidades distintas es más difícil”, justifica.

Además, “Steve no está aquí para enseñar a Orbán o la Liga Norte a ganar elecciones. Ya saben perfectamente como hacerlo” sino para dar “asesoramiento estratégico”. Es lo que han estado haciendo estos meses por debajo el radar y sin publicidad, y según algunas fuentes con escaso éxito. Por no tener no tienen ni página web, ni cuenta de Twitter ni de Facebook. ¿No es algo sospechoso? “No hay fantasmas detrás”, responde Modrikamen subrayando que el dinero que utilizan sale de sus bolsillos y que no reciben financiación secreta. “No están los rusos. No pretendemos formar un partido político, solo un club”, insiste negando también interferencias de Rusia en las campañas electorales y calificando de marginal el impacto del ‘big data’ en la del ‘brexit’.

Objetivo: atraer a Vox y al PP

Durante este tiempo, confirma, Bannon también ha estado en contacto y se ha reunido con dirigentes de Vox, a quien esperan ver en la gran convención populista de mayo, lo mismo que al PP. “En muchos países hay líderes de partidos tradicionales que no están tan lejos de nuestras posiciones y creo que Casado, del PP, es uno de ellos como ocurre en Austria con el canciller Sebastian Kurz. No digo que vayan a ser miembros pero estaríamos contentos de tenerlo junto con Vox”, asegura.

Es más, considera que el modelo austríaco -partidos populistas de extrema derecha alineados con el centro derecha o conservadores- y el pacto en Andalucía, con la suma de Vox, PP y Ciudadanos, “debería ser el modelo de futuro para España” y también para la Eurocámara. “Si mañana hubiera un presidente elegido directamente por los europeos no tengo dudas de que debería ser un populista”, asegura.

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