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España - 24.06.2019

Nart dimite y Roldán abandona Ciudadanos tras el giro a la derecha

La dirección del partido somete a votación su estrategia y prospera mantener el veto a la investidura de Pedro Sánchez

«Uno no puede tratar de ser lo que no es durante demasiado tiempo». Toni Roldán, que ejercía de portavoz económico de Ciudadanos, ha abandonado este lunes el partido, entregará su acta en el Congreso y dejará la política. Ha sido el primero de los críticos de la formación liberal en renunciar tras la decisión de Albert Rivera de situar su proyecto, en origen de centro, en la derecha del espectro ideológico. «Todas las estrategias políticas tienen costes, pero, en mi opinión, los costes para España de la estrategia elegida por Ciudadanos son demasiado altos», se ha despedido el diputado por Barcelona en una comparecencia en la Cámara baja. Poco después, también el eurodiputado Javier Nart ha dimitido de la ejecutiva nacional.

Las marchas evidencian el conflicto interno de Ciudadanos sobre su propia identidad. En el encuentro de hoy, la dirección, a petición del cabeza de lista de las europeas, Luis Garicano, y el propio Nart, ha sometido a votación la estrategia del partido, la necesidad de revisar el rumbo y abrir una vía de negociación con Pedro Sánchez para abordar su investidura. Pero los críticos -con 4 votos de los promotores y de Francisco Igea y Fernando Maura- han perdido. 24 integrantes de la ejecutiva -3 se han abstenido- han apostado por mantener el veto al PSOE.

La de Roldán era una de las voces que, «todos los lunes durante muchos meses», ha advertido a la dirección de Ciudadanos sobre la lejanía entre el nuevo rumbo marcado y los principios fundacionales del partido. El «reformismo», la «regeneración» y la «batalla contra el nacionalismo» son ejes que, a su juicio, han quedado desvirtuados. 

Los pactos de gobierno con el PP como socio prioritario, la dependencia de Vox para acceder al poder en algunas instituciones, la ruptura con Manuel Valls -que en Barcelona respaldó a Ada Colau para que el Ayuntamiento no quedara en manos de Esquerra- y el rechazo a la investidura de Pedro Sánchez hablan en los últimos tiempos de un partido que persigue, aun sin garantías de poder lograrlo, disputar a los populares su hegemonía en la derecha. Pero Roldán entiende que la credibilidad de Ciudadanos ha quedado comprometida al «convertirse en azul», apoyar ejecutivos que «llevan más de 20 años» gobernando, no poner todo de «su parte» para desalojar al nacionalismo y evitar el portazo a los de Santiago Abascal.

«¿Cómo vamos a construir un proyecto liberal en España -se ha preguntado esta mañana- si no somos capaces de confrontarnos a la extrema derecha, que está en las antípodas de todo lo que pensamos?». La necesidad de los votos de Vox para gobernar se ha convertido en un elemento disgregador en Ciudadanos, que aunque asegura no negociar con este partido y deja en manos del PP las conversaciones, requiere de la complicidad de los de Abascal para poder formar gobiernos de coalición con los populares. Es el caso del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid.

Esta estrategia ha despertado incluso recelos en la organización política En Marche!, de Emmanuel Macron, con quien Ciudadanos comparte grupo en el Parlamento Europeo.

Otro «contrato»

También fundadores de la formación liberal como Francesc Carreras han venido alertando de la transformación del partido. Garicano y el candidato de Castilla y León, Francisco Igea -partidario, inicialmente, de explorar contactos con el PSOE en su comunidad-, han mostrado desacuerdos con la nueva línea, aunque han asumido la disciplina. Son algunos de los dirigentes que forman parte de esa corriente que apuesta por la vuelta al centro.

El debate ya se plasmó en la ejecutiva nacional del pasado 3 de junio para fijar los criterios que guiarían a Ciudadanos en los pactos poselectorales en autonomías y ayuntamientos. Entonces los dirigentes liberales se encontraron en la encrucijada entre dar la batalla en la derecha o volver a los orígenes. Entre instalarse en el espacio del PP o ejercer de partido bisagra, capaz de hacer posibles pactos transversales que garantizaran la gobernabilidad sin nacionalismos o populismos.

Ahora Roldán da por perdida esa discusión -antes, si quiera, de que llegara a votarse-. «No me voy porque yo haya cambiado, sino porque Ciudadanos ha cambiado. Este -ha sentenciado- no es el contrato que yo firmé».

La «unanimidad» en Ciudadanos

Nada alterará, en todo caso, la estrategia del partido. Al contrario, la dirección de Albert Rivera se ha refirmado hoy en el camino emprendido. Los resultados de las generales del 28 de abril son, según la cúpula de Ciudadanos, prueba del éxito de su planteamiento, aun no habiendo logrado el 'sorpasso' al PP. Y la formación cree que también la entrada en los gobiernos autonómicos y locales avala su rumbo.

La portavoz en el Congreso, Inés Arrimadas, ha recordado que Ciudadanos, tras descartar en campaña electoral su participación en una investidura de Pedro Sánchez, ha logrado pasar de 32 a 57 escaños y ha garantizado que los suyos serán «fieles al mandato de las urnas».

También ha hecho a Roldán -y, de paso, a Garicano- copartícipe de una estrategia aprobada en su día «por unanimidad» en los órganos de dirección. «Quizás hay que preguntarle a Toni por qué aprobó un criterio y ahora no quiere que se siga», ha replicado. En cuanto a la dependencia de Vox, Arrimadas sigue defendiendo, a pesar de la controversia en Madrid, que los suyos no están en gobiernos de coalición con la extrema derecha.

Más información


  • El primer gran revés para el liderazgo de Rivera

 

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