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España - 15.05.2019

Marchena protagoniza la sesión más bronca del juicio del ‘procés’

El presidente, cansado del desfile de testigos de poca trascendencia, se enzarza con varios comparecientes

Y tres meses después del inicio del juicio, Manuel Marchena estalló. Tras 43 sesiones y visiblemente cansado de tres semanas de desfile de testigos de poca trascendencia para el proceso, un Marchena desconocido olvidó sus maneras exquisitas y se enzarzó con varios de los comparecientes de la defensa 'menos amada' por el Tribunal, la de Jordi Cuixart.

Desde hace varios días el presidente venía dando muestras de hastío ante los testimonios recurrentes de testigos, que en muchas ocasiones, además, trataban de aprovechar su momento de gloria ante el Supremo para hacer valoraciones políticas.

Hasta este martes, Marchena había cortado de raíz los discursos con un sonoro «formule otra pregunta» que dejaba al compareciente con la palabra en la boca, pero hoy fue diferente. Su paciencia llegó al límite con la segunda testigo de la mañana, Marina Garcés. La profesora de filosofía y ensayista apareció divertida ante el tribunal y cuando el presidente le preguntó, como es preceptivo, si conocía a los imputados respondió: «con Jordi Cuixart tenemos un café pendiente pero está siendo un poco difícil». La frívola respuesta fue demasiado para el presidente, que le reprochó su actitud y la puso en su punto de mira.

«Fiebre y trascendencia»

«La fiebre no tiene ninguna trascendencia jurídica. No me replique. No me hable de su fiebre, hable de cómo fue a votar», le espetó el presidente cuando la testigo refirió que el 1-O estaba enferma con «unas décimas». Pero Garcés no se amilanó. Al menos, no entonces. Habló de la «prohibición incompresible y triste» del referéndum y de que el 1-O ella «alucinó». «Las porras rompen muchas cosas, también las que no se ven…», siguió la compareciente.

«Usted no viene aquí para expresar su grado de alucinación o su estado febril, viene a explicar exclusivamente lo que pasó, y lo que le ha preguntado el letrado es muy claro, a partir de ahí todas sus valoraciones personales no tienen ningún interés. Aunque le encantaría explayarse, esas matizaciones que no son hechos no interesan al tribunal». «¡No nos haga perder el tiempo!», zanjó el juez prohibiéndole a la testigo, en mal tono, que siguiera haciendo «apreciaciones emotivas» o que usara un «guión» para responder las preguntas de los abogados a los que Marchena parece tener enfilados, los letrados de Cuixart, Marina Roig, Alex Sola y Benet Salellas.

Enfado con los abogados

La agarrada continúo con otro de los testigos de Cuixart, el abogado Lluís Matamala, miembro de una comisión de letrados para asesorar a los votantes del 1-O. El grupo de abogados llamado a declarar hoy y su actitud enervó al tribunal, pero lo de Matamala casi acabó en 'tarjeta roja' cuando reclamó declarar en catalán, a pesar de conocer que el tribunal ya ha vetado esta opción. «Usted va a contestar en castellano. Si no quiere, se levanta y se marcha. Si usted introduce cualquier debate, va a ser expulsado y asuma las consecuencias penales», le interrumpió el presidente. «¡No me interrumpa cuando yo hable, guarde silencio!», le gritó al testigo en el momento, probablemente, más tenso de estos tres meses de juicio.

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